7 settembre 2008

Los niños fumigados con la soja



Diario La Capital
Las Petacas, Santa Fe,

El viejo territorio de La Forestal, la empresa inglesa que arrasó con el quebracho colorado, embolsó millones de libras esterlinas en ganancias, convirtió bosques en desiertos, abandonó decenas de pueblos en el agujero negro de la desocupación y gozó de la complicidad de administraciones nacionales, provinciales y regionales durante más de ochenta años.
Las Petacas se llama el exacto escenario del segundo estado argentino donde los pibes son usados como señales para fumigar.
Chicos que serán rociados con herbicidas y pesticidas mientras trabajan como postes, como banderas humanas y luego serán reemplazados por otros.
'Primero se comienza a fumigar en las esquinas, lo que se llama 'esquinero'.
Después, hay que contar 24 pasos hacia un costado desde el último lugar donde pasó el 'mosquito', desde el punto del medio de la máquina y pararse allí'
, dice uno de los pibes entre los catorce y dieciséis años de edad.
El 'mosquito' es una máquina que vuela bajo y 'riega' una nube de plaguicida.
Para que el conductor sepa dónde tiene que fumigar, los productores agropecuarios de la zona encontraron una solución económica: chicos de menos de 16 años, se paran con una bandera en el sitio a fumigar.
Los rocían con 'Randap' y a veces '2-4 D' (herbicidas usados sobre todo para cultivar soja). También tiran insecticidas y mata yuyos. Tienen un olor fuertísimo.

'A veces también ayudamos a cargar el tanque. Cuando hay viento en contra nos da la nube y nos moja toda la cara', describe el niño señal, el pibe que será contaminado, el número que apenas alguien tendrá en cuenta para un módico presupuesto de inversiones en el norte santafesino.
No hay protección de ningún tipo.
Y cuando señalan el campo para que pase el mosquito cobran entre veinte y veinticinco centavos la hectárea y cincuenta centavos cuando el plaguicida se esparce desde un tractor que 'va más lerdo', dice uno de los chicos.
'Con el 'mosquito' hacen 100 o 150 hectáreas por día. Se trabaja con dos banderilleros, uno para la ida y otro para la vuelta. Trabajamos desde que sale el sol hasta la nochecita. A veces nos dan de comer ahí y otras nos traen a casa, depende del productor', agregan los entrevistados.
Uno de los chicos dice que sabe que esos líquidos le puede hacer mal: 'Que tengamos cáncer', ejemplifica. 'Hace tres o cuatro años que trabajamos en esto. En los tiempos de calor hay que aguantárselo al rayo del sol y encima el olor de ese líquido te revienta la cabeza.
A veces me agarra dolor de cabeza en el medio del campo. Yo siempre llevo remera con cuello alto para taparme la cara y la cabeza'
, dicen las voces de los pibes envenenados.
-Nos buscan dos productores.
Cada uno tiene su gente, pero algunos no, porque usan banderillero satelital.
Hacemos un descanso al mediodía y caminamos 200 hectáreas por día.
No nos cansamos mucho porque estamos acostumbrados.
A mí me dolía la cabeza y temblaba todo. Fui al médico y me dijo que era por el trabajo que hacía, que estaba enfermo por eso'
, remarcan los niños.
El padre de los pibes ya no puede acompañar a sus hijos. No soporta más las hinchazones del estómago, contó. 'No tenemos otra opción. Necesitamos hacer cualquier trabajo', dice el papá cuando intenta explicar por qué sus hijos se exponen a semejante asesinato en etapas.
La Agrupación de Vecinos Autoconvocados de Las Petacas y la Fundación para la Defensa del Ambiente habían emplazado al presidente comunal Miguel Ángel Battistelli para que elabore un programa de erradicación de actividades contaminantes relacionadas con las explotaciones agropecuarias y el uso de agroquímicos.
No hubo avances.
Los pibes siguen de banderas.
Es en Las Petacas, norte profundo santafesino, donde todavía siguen vivas las garras de los continuadores de La Forestal.
Fuente: Diario La Capital, Rosario, Argentina

La asistente a la clientela




(Página12-4 de Setiembre de 2008)
La hora de los trenes.
"El cine de Pino Solanas ha ido transitando tanto el documental como la ficción, pero siempre atravesado por la realidad, la política y las vidas de los argentinos libradas a ellas. Sin embargo, tras 2001, el director de La hora de los hornos, Los hijos de Fierro, Sur y El exilio de Gardel se entregó con fruición a filmar un ciclo de documentales sobre los motivos y las consecuencias del derrumbe del país. La próxima estación es la cuarta entrega y disecciona impiadosa y acertadamente el desmantelamiento de esa suerte de estructura ósea de un país como lo es su red ferroviaria. Voces, testigos, víctimas y pueblos enteros desaparecidos pasan frente a cámara, junto con cifras y gráficos, para delatar la invertebrada realidad a la que se condena al interior del país."
Movimiento "Tren para todos": http://www.trenparatodos.com.ar/
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LA ASISTENTE A LA CLIENTELA
En Italia, el ferrocarril empezò su carrera hacia la privatizaciòn. Para contener los costos, hay que reducir personal: miles de personas sobran y hoy, los dirigentes venidos de universidades prestigiosas, no saben cómo hacer. No saben nada de ferrocarriles, no tienen una ètica social y la ùnica verdad que proclaman es la del dios mercado. Pero tambièn, para desmentir a los incrèdulos, crean nuevos puestos para mover al personal sobrante y asi naciò la "asistente a la clientela".
Antes "usuarios" y ahora "clientes", los pasajeros que deben hacer frente al aumento de las tarifas, se ven recompensados con la presencia de una asistente que les explicará el por què de los retrasos y las causas ignotas de los accidentes. Les encontrarà los paraguas y los libros olvidados sobre el tren y dispondrà, algùn dìa, de toda la tecnologìa moderna para resolver el terrible problema de los pasajeros en sillas de ruedas. Confeccionarà cartelitos primorosos que informaràn "a la distinguida clientela" que los trenes de ayer han cambiado horario "por causas de fuerza mayor", sin saber que las locomotoras estàn paradas en los talleres sin personal y sin repuestos.
Ella, con su mejor sonrisa, harà frente al pùblico que viene a reclamar el viaje perdido tratando de explicar la falta de maquinistas, la reducciòn de los tiempos de mantenimiento o las disputas entre dos consorcios que tratan de resolver en los tribunales internacionales si debe pasar primero el tren lujoso francès o los vagones llenos de harina polaca que se encuentran frente a frente dentro de un tunel.
Pero la asistente no se adapta bien a los cambios de moda. Persiste en ella el espìritu del viejo ferrocarrilero. Ese orgullo de pertenecer a una cofradìa, sabièndose importante dentro de esas venas fèrreas que hacìan circular la linfa vital de un paìs y que hoy ya no es màs un servicio pùblico. Ella no logra entrar todavìa en la filosofìa de estos tiempos donde està todo dividido en "paquetes", en "productos". No se adapta bien al nuevo paisaje de shopping center en el que han convertido las estaciones.
No logra comprender què cambiò en realidad. Cree aùn que pagar un pasaje para viajar de un punto a otro sigue siendo eso y no como ahora debe recitar: "el acto de comprar un pasaje, significa que se està comprando el derecho a viajar de un determinado modo y con determinadas condiciones, determinando asi una calidad". No puede entender que si los trenes llegan con retrasos de horas, es porque el "producto que se comprò es de calidad B" y asì està estipulado tàcitamente: desde siempre no es lo mismo comer polenta que langosta.
Ingresò al ferrocarril por tradiciòn familiar y ese orgullo ferroviario que tiene impreso en los genes le impide comprender que es de prioritaria necesidad patriòtica desmontar el ente, transformarlo en sociedad anònima, desarmarlo en pequeñas piezas y ofrecerlo al mejor adquirente para pagar vaya uno a saber què deuda pública. Ella sigue aferrada al viejo concepto (cuàn errados debieron estar sus padres !) de que el ferrocarril fue creciendo de a poco, formado por las necesidades històricas de todo el pueblo y que es, por lògica irrefutable, un patrimonio nacional y que su venta significa la pèrdida de la soberanìa nacional. No se da cuenta, pobrecita, que el mercado reclama que el Estado se achique, que los privados haràn funcionar todo mejor, que se crearàn nuevas oportunidades para todos.
Como una pagana aferrada a los viejos metales, no cree que los mecànicos encontraràn trabajo en los shoppings que crecen en las grandes estaciones; no cree que el remate de los viejos talleres aumentarà la seguridad. Hereje, no tiene fe en el nuevo dogma de la nueva religiòn: los sacerdotes aparecen como iluminados, pero para ella son muy arrogantes y no ofrecen ninguna hostia en modo democràtico, sòlo reservan pèsimos chocolatines a los "clientes" que eligieron "comprar" pasaje de primera. Y le parece muy poco.
Ademàs, se siente maltratada. En la antiguedad, apenas hace unos años, la confraternidad era un grupo compacto, fiel a sus credos y tolerante de las diversidades. Con espìritu comunitario, acogìa en su seno anarquistas, socialistas, comunistas, y demòcratas cristianos, gentes que ahora vagan con la mirada perdida en el horizonte porque alguien decretò la muerte de las ideologìas. Todos eran casi hermanos, se querìan y se odiaban asi como eran: filibusteros, politicantes, arribistas o simples obreros que corrìan al amparo sindical para poder jugar a las bochas sin pagar el derecho de cancha. Las jerarquìas eran un juego burocràtico que premiaban la ancianidad y la experiencia.
Sabe que ya no existe màs aquel rito en el cual se llevaban a los niños a los puentes para respirar el humo denso de las locomotoras que les curaban el asma, no hay màs ancianos jubilados reunidos en los andenes para distraerse contando los vagones de los largos trenes cargueros. Ahora la policia los trata como vagabundos y no los dejan ni siquiera fumar.

Sabe que los tiempos fueron cambiando, pero tampoco vislumbra otras alternativas para mantener la vida activa en esos pueblitos perdidos en la montaña que no sea el paso cotidiano del tren benefactor y que razonados càlculos han cancelado. El afascinante brillo de los metales, el traqueteo del carguero de las cinco, las estaciones blanqueadas donde reinaba el sol del reloj enorme, no son màs que poesìa anacrònica.
Hoy, ella no puede comprender que el tono soberbio de los nuevos gerentes forma parte del èxito de la gestiòn. Se siente ignorante frente a los cuadros de vivos colores que explican los nùmeros frìos de la innovaciòn. Es incapaz de aferrar que las apariencias son la esencia del suceso. Por lo tanto, queda estupefacta ante el criterio de pintar de vivos colores las locomotoras destartaladas para hacerlas entrar de prepo en la "alta velocidad", disfrazándolas de tren bala, o de poner incòmodas mesitas de fòrmica entre los asientos y que no dejan la mìnima posibilidad de movimiento. No la convence la explicaciòn de que "el cliente comprò ese asiento y debe quedarse quieto hasta que llegue a destino".
Se ve a la base de una piràmide que tiene còdigos que responden a una tradiciòn, que habla un lenguaje comùn sòlo hasta un cierto nivel. Pero allà en la cùspide, en ese pequeño espacio refulgente reservado a los iniciados, palabras en inglés denominan actos que hasta ayer se nombraban en la jerga kocal. El idioma cambia y el que no lo comprende queda afuera del círculo áulico y es considerado un idiota. Tiene dudas y se pregunta a menudo de dònde vinieron esos personajes que parecen jugar con trenes infantiles.

La asistente a la clientela viene de otro puesto, fue transferida por eso de la flexibilidad. Antes, ganò su puesto por concurso, pero ahora eso no cuenta màs: vale el criterio del dedo, de la bella presencia, de la amistad, de la lealtad al nuevo credo. Ahora, el càntico incomprensible de los superdotados la reducen a espectadora fugaz de cada acontecimiento. La mìnima crìtica es considerada una herejìa. El sentido comùn desaparece y es reemplazado por la dictadura feroz de las òrdenes de la tecnocracia iluminada. En consecuencia, se siente desplazada, desarraigada, maldestra, con sentimientos de culpa por no poder identificar sus reales funciones y el rol que deberìa desempeñar. No sabe si lo que hace tiene un sentido. Rechaza la idea de la "comercializaciòn y la divisionalizaciòn" porque esas palabras no le comunican nada.
Y asì, la asistente a la clientela, con los nervios a pedazos porque la multitud se agolpa fuera de su oficinita reclamando cosas imposibles, acusándola de ser insensible, tartamudea explicaciones sobre las polìticas y estrategias empresarias, repitiendo hasta el cansancio que ella se quedò en empleada estatal y que no puede responder por cada tren que pertenece ahora a una multinacional diferente.

A la hora del almuerzo, camina entre las piedritas que cubren estos rieles lustrosos y piensa que todo es irreversible como una catàstrofe natural. Elige un lugarcito al sol y se acuesta con parsimonia entre los rieles, pensando que quizàs es cierto eso del fin de la historia. Mira su reloj y calcula que el tren de las doce y diez deberìa llegar puntual.

Un viejo de mameluco azul, acompañado por un perro lanudo, vino a avisarle que algùn dirigente habìa despedido al jefe de una estaciòn chiquita y que, sin campanada de partida, el tren se quedò esperando un sustituto.

Frustrado su suicidio, comprendiò asì las razones de la pobre gente que se lamenta cuando no puede alcanzar su destino. Se alzò resignada y lentamente se dirigiò a su oficina, abriò el armario con cortinitas, llenò el tintero de vidrio, tomò la vieja pluma cucharita y se puso a redactar en el Libro de Quejas, con letra prolija, un largo discurso de protesta por el retraso.
Luego, al calor de la estufa de leña, se entretuvo confeccionando un gran cartel que decìa: "El ferrocarril es del pueblo, pida su parte".

6 settembre 2008

Il Faraone aggiorna il fascismo



Silvio riscrive la storia (Peter Gómez)
l'Espresso online, 1 settembre 2008

Una enciclopedia in videoclip rilegge gli eventi del mondo. andrà in tv e sul web. Al lavoro una società collegata a Fininvest. Alla guida il vj Andrea Pezzi. sullo sfondo un discusso guru. Gli uffici dove gli uomini di Silvio Berlusconi provano a riscrivere la storia sono in via Marroncelli, in un cortile della vecchia Milano. Qui ormai da un anno lavorano a pieno ritmo e nel segreto quasi assoluto una quarantina di persone. Sono i dipendenti e i collaboratori di Ovo, una srl partecipata al 47 per cento da Trefinace, una società lussemburghese che fa capo alla Fininvest.
Ovo ha un obiettivo, anzi una missione, creare Ovopedia la prima enciclopedia in videoclip del mondo: un'opera colossale da migliaia e migliaia di voci che tra qualche mese entrerà nelle case degli italiani via satellite, e forse sul digitale terrestre, e sul Web.
Responsabile del progetto, molto apprezzato dall'ideatore di Forza Italia Marcello Dell'Utri, è un ragazzo simpatico e carino di 35 anni: l'ex vj Andrea Pezzi che presiede la società e la controlla al 53 per cento attraverso Nova Fronda, un'altra srl il cui nome si richiama direttamente al singolare credo psico-filosofico di Antonio Meneghetti, un ex frate francescano dal burrascoso passato giudiziario che negli anni '70 ha fondato l'ontopsicologia, una disciplina che ha come scopo la "formazione del leader, inteso come intuizione attiva di soluzioni per il collettivo".Nel febbraio del 1998 l'Associazione di Ontopsicologia si è guadagnata quasi una pagina in un corposo rapporto del ministero dell'Interno su "sette religiose e i nuovi movimenti magici in Italia". Ma all'ex frate sentir dipingere la propria organizzazione come una psicosetta nella quale "verrebbero attuate metodologie dirette a modificare il carattere e la personalità dell'adepto, al punto di ottenere il totale condizionamento e devozione nei confronti del fondatore", proprio non andava giù. Così Meneghetti ha intentato causa al Viminale ed è riuscito a ottenere un risarcimento civile per danni d'immagine di alcune decine di milioni di lire.
Setta o non setta, resta il fatto che Meneghetti, considerato da Pezzi "un uomo straordinario e quasi magico", propaganda teorie storico-politiche sconcertanti. Dichiaratamente filo russo e anti americano, nei suoi scritti e nelle sue conferenze l'ex frate sostiene la necessità di "relativizzare l'olocausto ebraico", perché "bisogna ricordare che gli ebrei non sono l'unico popolo che ha sofferto e pagato". "Io ho visto", spiega, "alcuni ebrei, ma anche molti italiani, molti tedeschi, molti russi e molti austriaci, morire. Ognuno ha perso, la guerra è bestiale. Tutti abbiamo perso, tutti siamo stati cattivi, tutti siamo stati partigiani".Così Adolf Hitler, ma pure Josif Stalin, secondo Meneghetti, vanno studiati dal punto di vista del loro essere interiore, senza mai dimenticare che "la realtà è come una partita di scacchi, in cui il vicitore fa le leggi, scrive la storia e definisce la morale". "Se avessimo potuto indagare l'obiettiva motivazione interna di un leader", dice Meneghetti, "con sorpresa di molti si sarebbe notato che le fonti culturali di un Hitler sono nella dottrina dei Dalai Lama del Tibet. Lì sono i fondamenti ispirativi che giustificano il suo modo di fare, che sostanzialmente non era un voler occupare gli altri, ma voler purificare e salvare il mondo".
Simili teorie hanno una ricaduta diretta sulla linea editoriale di Ovo. In via Marroncelli, infatti, non è il solo Pezzi a frequentare i corsi a pagamento (2.500 euro) di Meneghetti, ribattezzati 'residence lideristici' e indirizzati - in Italia, in Russia e in Brasile - a "professionisti, imprenditori e politici di qualsiasi estrazione". Con lui sono seguaci del 'professore' anche il direttore editoriale Simone Ciaruffoli, un ex autore di 'Camera Cafè', la sit-com in onda su Italia 1 e l'ex direttore di produzione Andrea Andreini, proveniente dalla tv satellitare de 'Il gambero rosso', mentre in redazione circolano in numero copioso vari manuali e libri di ontopsicologia. Il risultato è per molti versi inquietante. 'L'espresso' ha potuto visionare in anteprima alcune delle videoclip finora prodotte.
In quella dedicata 'All'ascesa del nazismo', accanto a un montaggio incalzante tipico dei video musicali, accompagnato da una colonna sonora decisamente furba e coivolgente, la storia della presa del potere da parte delle croci uncinate è presentata senza indugiare in alcun tipo di giudizio storico, etico o morale. Hitler diventa così solo un leader dal fortissimo "carisma personale e dalle straordinarie virtù di oratore", mentre la questione del 'Mein Kampf', ovvero della Bibbia del nazismo, viene liquidata senza far cenno al razzismo e limitandosi a dire che nella sua opera il Führer "afferma che l'attuale declino della Germania dipende da un complotto dei comunisti e degli ebrei volto a seminare discordia e indebolire l'economia del paese".
È un po' quello che sostiene Meneghetti riferendosi all'Italia. Già nel 1997, l'ex frate scriveva: "Gli Stati Uniti - con l'appoggio del denaro ebraico (la stampa, ndr) - attraverso la 'demonizzazione' del leader hanno determinato il frammentarismo del potere del leader naturale della nostra nazione". E poi continuava dicendo che, se papa Wojtyla "va a pregare nella Sinagoga, ciò succede perché gli ebrei hanno aiutato una situazione bancaria (i debiti dello Ior, ndr)".
Insomma, viste le posizioni del 'professore', non stupisce che Hitler, stando a quanto riferiscono una serie di fonti interne a Ovo, nella biografia a lui dedicata secondo i vertici della società dovesse essere definito "un personaggio controverso", ovvero con la stessa frase che chiude il video su Stalin. Anche in questo caso viene messa in evidenza "la forza d'animo" del dittatore comunista e dopo un passaggio sui milioni di morti da lui causati "per mantenere l'ordine", la clip si conclude con queste parole: "Figura controversa del '900, l'uomo d'acciaio lascia dietro di sé un impero".
Non è un caso. Agli autori dei testi di Ovopedia, in gran parte giovani con pochissima o nessuna esperienza nel campo dell'informazione storica e scientifica, viene fornito un format preciso, che ha come comune denominatore: "La volontà".
In Ovobio, la sezione dell'enciclopedia interattiva in videoclip dedicata agli uomini che nel loro campo hanno lasciato il segno, si ordina di "mettere in luce la volontà del personaggio di raggiungere i suoi obiettivi e l'intelligenza nel saper applicare questa volontà". Mentre nel piano dell'opera Meneghetti compare tra gli "intellettuali e i mistici" cui dedicare una videoclip, accanto a figure come Aristotele, Freud, Sartre e Sant'Agostino.
Ma perché il premier ha deciso di finanziare personalmente Ovo attraverso la cassaforte di famiglia Fininvest e di inserire un suo uomo, Paolo Mazzoni, nel consiglio di amministrazione della società? Rispondere alla domanda non è semplice. Qualche dato di fatto però aiuta a capire.
Già nel 2006 Meneghetti ha potuto presentare il suo libro più importante ('La psicologia del leader') alla quarta convention dei circoli giovani di Dell'Utri, mentre Pezzi nel 2005, grazie alla fortissima sponsorizzazione dell'ex assistente personale del Cavaliere e attuale parlamentare Deborah Bergamini, ha ottenuto un programma su RaiDue, 'Tornasole', in cui Meneghetti, suscitando lo sconcerto del critico televisivo del 'Corriere della Sera', Aldo Grasso, è stato tra gli ospiti d'onore. Tra gli obiettivi del 'Tornasole' c'era quello di rompere la presunta egemonia culturale della sinistra. Gli ascolti sono stati deludenti, ma quello è stato comunque un primo passo.
Poi, mentre Dell'Utri (in ottimi rapporti con Meneghetti) cercava d'intervenire sul mondo degli intellettuali con il settimanale 'il Domenicale', annunciando la scoperta dei falsi diari di Mussolini e spiegando, subito prima delle elezioni, che il Pdl "avrebbe revisionato i libri di storia, ancor oggi caratterizzati dalla retorica della Resistenza", la Fininvest si è data da fare per trovare il modo di raggiungere i giovani.
La tv interattiva di Pezzi è sembrata il sistema giusto per fare guerra a Internet (anche perché il progetto della web tv non è stato ancora scartato), ormai divenuto il primo media nella fascia d'età compresa tra i 16 e i 26 anni. Ovo ha così cercato, finora inutilmente, di trovare spazio sulla piattaforma di Sky, ha concluso un accordo con Vodafone per fornire contenuti multimediali (Ovoday) e ha bussato al mercato delle televisioni via cavo americane. In programma c'è la produzione di 2 mila clip all'anno, al costo di circa 3 mila euro l'una, cui va aggiunto il denaro per acquisire le immagini dagli archivi. Un business insomma da 7 o 8 milioni di euro ogni 12 mesi, che nel 2007, con le produzioni effettive cominciate a settembre, ha portato la società a una perdita di quasi 2 milioni.
Il progetto però è più complesso. È prevista una sezione chiamata Ovonews che si dovrebbe dedicare all'approfondimento delle notizie del giorno e una di satira politica chiamata Ovospirit.
Nelle riunioni in cui Pezzi e gli altri accoliti del 'professore' discutevano con la redazione i nuovi traguardi, i vertici di Ovo hanno molto insistito sulla necessità di mettere nel mirino Antonio Di Pietro che, secondo Meneghetti, durante Mani Pulite sarebbe stato un burattino nelle mani degli americani, utilizzato per distruggere le imprese italiane.
Ancora fermo è invece il capitolo di Ovowise, dei mediometraggi dedicati al pensiero politico dei grandi leader contemporanei raccontato da loro stessi. Per il primo video, in calendario c'erano 30 minuti dedicati al premier, Silvio Berlusconi. Ma il budget era basso, poco più di 35 mila euro, e la casa di produzione straniera a cui Ovo si era rivolta ha detto no.
Ma in fondo non è un problema. Pezzi è ormai ospite fisso di molte manifestazioni di Forza Italia. Con Berlusconi vanta un rapporto personale. A convincere il Cavaliere ad allargare i cordoni della borsa ci penserà lui. Perché, in fondo, anche ad Ovo o si fa la storia, o si muore.